A partir de esa poética de la acción política en la clandestinidad, Gaspar Peñaloza arma el puzzle de esta historia, que es la historia del Greco, un joven integrante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, pero también una historia familiar donde las figuras paternas se suplantan unas a otras, rebeldes al lenguaje lineal de la filiación.